Cuando queremos comenzar con un proyecto, ya sea algo personal o un cambio de hábitos, hay algo con lo que tenemos que contar que nos va a ayudar a lograr mayor efectividad en nuestra meta.

Se sustenta en la imaginación, en la visualización de algo que no está presente y no lo podemos ver. Estoy hablando de empezar con un fin en mente.

Todo comienza con una creación mental y consecuentemente una creación física. Todo lo que vemos alguna vez se proyectó en la mente de alguien, alguna idea, que luego se hizo realidad con la toma de acciones en alineación con lo que visualizaron.

Para esto vamos a describir una serie de pasos:

  1. Debemos primero concienciarnos de nuestra situación inicial, que tiene que ser real. Me refiero a que debemos sincerarnos y no mentirnos a nosotros mismos, esto nos va a ayudar a tener metas realistas y alcanzables. Esta situación inicial significa nuestro peso, nivel de grasa corporal, circunferencia abdominal y otros parámetros que controle nuestro nutricionista. Además de nuestras capacidades funcionales, si nos cansamos al trotar dos cuadras o subir unas escaleras o si nos podemos atar los zapatos por ejemplo.
  2. Luego vamos a definir lo que queremos ser. Como dice la frase de Ralph Emerson “La única persona a la que estás destinada a ser, es la persona que tú decidas ser”. Esto habla de nuestras creencias en nuestra autopercepción, de nuestras limitaciones que la mayoría de las veces son imaginarias y/o impuestas por nuestro círculo social.
  3. Defina lo que quiere hacer. Nada se logra sin la toma de acción en consistencia con nuestro objetivo.
  4. Enfóquese en los valores y principios que dan fundamento a lo que quiere ser y lo que quiere hacer. Puede ser por ejemplo trabajar en la disciplina, en la motivación teniendo en cuenta lo que se puede ganar por tomar acción (mejor figura, más energía y vitalidad) y no solamente en lo que vamos a perder (autoestima, depresión, dolores articulares).
  5. Cómo último punto: Definir metas. Las personas efectivas tienen bien establecidos objetivos en el corto, mediano y largo plazo. Incluso en una base diaria. Cada día fíjate nuevas metas que te reten y te mantengan motivado. La idea es que tú mismo te pongas como propósito ser más efectivo cada día.

 

 

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